May 8, 2010 | In: Crónica 2008, Dia 01 - viaje 2008, Review 2008, Tokyo: Ikebukuro, Videos
Crónica 2008: Día 01
Dos años después me he decidido a enfrentarme al viaje que hicimos en el 2008, con sus luces y sus sombras, antes de de que la memoría vaya borrando anécdotas y recuerdos. Ya he compartido en este blog algunos momentos en video ahora quisiera hacer un pequeño fotodiario de lo que fué ese viaje.
Nuestro primer avión salía de Málaga a las 7:35 am, y como tengo la buena costumbre de llegar al aeropuerto como mínimo 2 horas antes, salimos de casa cerca de las 3 de la madrugada, pero con el subidón que llevábamos encima lo que menos teníamos en el cuerpo era sueño. Además tenía la firme intención de adaptar mi cuerpo al horario japonés desde el día antes del viaje para que luego el Jet Lag no me arruinara el primer día de ruta (y la verdad es que funcionó bastante bien). Llegamos al aeropuerto de Málaga poco después de las 5:00 y el aeropuerto estaba bastante vacío, afortunadamente, así que para no dormirnos aprovechamos para desayunar algo.

Tras el breve vuelo desde Málaga llegamos a Londres puntualmente a las 9:15, pasamos el control de inmigración donde un agente me cogio cariño y me cacheó… a fondo. Con todo ello y mirando de reojo el reloj teníamos que hacer el traslado a Heathrow en tiempo record, pero ocultábamos un as en la manga, habíamos contratado un servicio particular que nos llevaría a toda velocidad… GRACIAS MIKELTORO!!! Llegamos a la puerta de embarque y 15 minutos después apareció JuanJo, que se unía al viaje desde Andorra.

El viaje con Virgin fué una maravilla, dentro de lo que es la clase turista. Un viaje fluido y sin contratiempos. Aunque es un viaje muy pesado por la cantidad de horas, entre las pausas para las comidas y los refrescos, las revistas que compré en el aeropuerto, las ganas que tenía por llegar y la pantalla personal que hay en cada asiento con peliculas, series y videojuegos a elegir se hizo soportable.

Y al fin llegamos a Narita, nos chupamos la cola de inmigración donde nos hicieron un escaner de retina y nos ametrallaron con preguntas en Japonés primero y con un Janglish ininteligible después. Además de por ver Kanjis por todas partes, donde realmente me dí cuenta de que estaba en Japón fué al entrar en uno de los W.C. de Narita.

Ya andábamos con los ojos como platos, mirando hacia todas partes e intentando localizar el Narita express mientras cargábamos con nuestros maletones. Por cierto, es una escalera mecánica hacia abajo, no tiene pérdida.

En el Narita express ibamos mirando el paisaje, los edificios, los coches… bueno, hay quien no se enteró del trayecto.

Hicimos trasbordo en Nippori y conseguimos llegar a Okachimachi. Desde allí llegar al Hotel Edoya era supuestamente fácil (y lo es) pero nosotros nos perdimos. Claro, íbamos cansados, cargando con los maletones y con un sol de justicia sobre nuestros cogotes… mal cóctel. Ni teléfonos de última generación, ni antenas de GPS, sea como sea y dando más de un rodeo conseguimos llegar. En este punto quiero recordar el vídeo de la llegada, el Narita Express, el trayecto entre el Hotel y la estación JR Okachimachi.
Por todo ello llegar al Hotel nos produjo una gran alegría… bueno aún teníamos que hacer el check-in con la preocupación puesta en la barrera idiomática. Pero más o menos lo conseguimos, lo único que nos quería hacer entender la amable señora era que había 6 futones instalados y que ya mañana nos pondría solo 5. Esto era debido a que aunque eramos 5 viajando reservamos una habitación de 6 para poder disfrutar de más espacio.
La verdad es que el hotel cumplió sus expectativas. La habitación era espaciosa y limpia. Todos los días con sus futones preparados y los yukatas limpios y dobladitos. El hecho de que el hotel disponga de un ofuro exterior le da un toque especial al hotel. Si tenemos que criticar algo son dos pequeños detalles, primero el desayuno, hay que desayunar en el edificio adyacente, aunque están comunicados. Además el desayuno dejaba que desear, al menos para mi paladar. Así que tiraba de Van Houten y bollería de Kombini por las mañanas. Lo otro que no me convenció es la zona común de recreo en la sexta planta, los sofas para ver la tele tenían una capa de roña importante.
Me consta que hay muchos viajeros que descartan este hotel por la afluencia de españoles ya que es conocido en el mundillo japonero. Particularmente no entiendo este punto. Yo dejo el hotel temprano y llego tarde, los demás huespedes sólo me pueden ver el tiempo que pueda estar en recepción por la noche comunicándome con mi gente con el ordenador o en la zona de lavadoras y secadoras. Así que realmente me da igual quién esté en el hotel o de qué nacionalidad sea.
Creo que mi satisfacción con este hotel la demuestro volviendo este año.

Pues tras colocar las maletillas, refrescarnos y cambiarnos nos pusimor al fin en marcha. Nuestra primera ruta, estábamos cansados pero queríamos aprovechar la tarde y nos dirigimos hacia Ikebukuro.

Nada más salir de la estación y en medio del barullo de gente destacaba un sonido por encima de los demás, nuestros estómagos. Así que no nos complicamos y entramos ene l primer McDonalds que vimos a probar la hamburguesa de langostinos o Ebi-Fileto.

Ikebukuro es una gran zona comercial llena de vida, cotilleamos diversas tiendas pero nuestra primera gran parada era el Toyota Amlux.
Y al Toyota Amlux llegamos.

En este centro de exposiciones de Toyota encontramos los modelos comerciales de la compañía. Cuando nosotros llegamos, a excepción del Formula 1 que veis en la foto superior el resto de coches expuestos eran turismos como los que encuentras en los concesionarios japoneses. Te puede extrañar algún modelo que no hay en España, pero yo al menos esperaba deportivos alucinantes o prototipos… nada de nada. Una pequeña exposición de motores y una gran esfera donde proyectan una pelicula, para niños de la que salimos a hurtadillas a los pocos minutos.

Al lado de este centro de exposiciones hay un enorme rascacielos que preside Ikebukuro, el Sunshine City. Este edificio es una pequeña ciudad por dentro. Tras subir unas cuantas escaleras mecánicas nos encontramos con un evento, al parecer de Hello Kitty, en el que muchos infantes japoneses tratabas de encontrar cosas en una enorme piscina de bolas. Detrás, una preciosa fuente hacía una baile de agua y luces. Es una sensación extraña el ser espectador de algo y no tener ni idea de que está pasando, desconcierta pero me gusta sentirme inmerso en una cultura diferente.

Seguimos avanzando por el edificio y llegado un momento nos encontramos ante una planta decorada como un bosque, con estatuas de personajes al parecer de una pelicula de animación, la cual desconozco, pero es genial encontrarte esto de repente.

Tras esto conseguimos llegar, también dentro del edificio, al Sunshine Namja Town, el parque temático de Namco. Al principio lo disfrutamos, cotilleando más que nada, pero era un lugar tan laberíntico que nos perdimos dentro. Ahora es el momento de introducir el vídeo grabado en Ikebukuro.
Gracias al caballero que nos acompañó gentilmente a la salida pudimos abandonar aquel lugar, pero no Sunshine City pues seguimos subiendo por el edificio hasta llegar a un observatorio la mar de majo, en el que además había una exposición temporal sobre Naruto Shippuden.

Al salir del edificio, encontramos una estatua enorme de Ultraman. Lo curioso es que había un japonés haciéndole gestos a la estatua y se quedó durante un buen rato con el brazo levantado, parecía como en trance. En la foto de abajo se puede ver a dicho japonés detras de Juanjo.

Tras esta extraña aparición y merendar algo sentados en una escalera volvimos hacia la estación, pero para entrar en los Mega-Almacenes Seibu que se encuentran al lado.

Estos enormes almacenes tienen de todo, ideales si quereis aprovisionaros de algo al comienzo del viaje. Una de las curiosidades que podeis encontrar en Seibu es un restaurante español llamado “amapola”.

El plato estrella era la paella.

Pero no faltaba el menú con gambas al pil-pil, sangría y jamón serrano. Pero claro yo no me he recorrido medio mundo para comer lo que ponen en la tasca de mi barrio.
Tras este centro comercial nos acercamos a la Metropolitan plaza, un enorme espacio abierto donde se reune gente joven. Y en esta plaza el Metropolitan Art Space, donde se producen eventos relacionados con el arte pero que en este momento estaba invadido por la candidatura olímpica de Tokyo 2016.

En este moderno edificio, intentamos hacernos una foto en perspectiva cerca de una escalera mecánica y a un buen señor que trabajaba allí no le pareció buena idea. A estas alturas del día ya estábamos MUY cansados, el largo viaje pesaba sobre nuestras espaldas, era hora de cenar y volver al hotel. Por cierto, el viaje en tren del final de este día tenía algo en común con el que empezamos…























































1 Response to Crónica 2008: Día 01
Gok
May 10th, 2010 at 4:39 pm
….. me sacas dormio en toas jejejejejejjejeje