May 15, 2010 | In: Crónica 2008, Dia 02 - viaje 2008, Tokyo: Akihabara, Tokyo: Chiyoda
Crónica 2008: Día 02
Levantarse por primera vez en Japón fué algo especial. Por supuesto dormimos como angelitos, ni Jet-Lag ni leches, así que os confirmo que el adaptar tu cuerpo al horario japonés desde el día antes (durante el vuelo y demás) funciona maravillosamente. Nos levantamos de forma coordinada, que remedio pues estabamos los 5 compartiendo esa enorme habitación. Los pros de compartir habitación son la absoluta coordinación y organización, lo teníamos todo a mano, era mucho más barato; los contras sin embargo eran los ronquidos (jejeje), tener que usar a veces el baño compartido para ser más rápidos o tener cuidado con los futones de los compañeros al moverse por la habitación. En mi opinión compensa.
Al ir a desayunar conocimos al “gatohambriento”, en un terrario lateral con vistas a la zona de desayuno, todas las mañanas y de forma puntual venía un gato a ver si caía algo, pero lo curioso del tema es que el bicho se sentaba justamente detrás de un cartel donde nos pedían que no alimentásemos al gato…

Como ya he comentado en alguna ocasión el desayuno del Edoya no era de mi agrado, así que esa misma mañana conocí a mi nuevo amor, el Vanhouten Cocoa y los cafelitos de medio litro.
Tras desayunar salimos del hotel y allí estabamos, pateando Tokyo después de un breve trayecto en tren Okachimachi-Tokyo. Desgraciadamente la estación central de Tokyo estaba parcialmente siendo remodelada y tuvimos que seguir más carteles y flechas de lo habitual. Al salir de la zona de la estación y dirigirnos hacia el palacio imperial tuvimos algunos problemas de coordinación, suele pasar cuando hay diversas opiniones. Pero entre la brújula de Eduardo y la guía que me hice conseguimos llegar sin mayor problema.

Una vez allí unos amables coreanos nos hicieron la siguiente foto. Esa mañana aprendí a no presuponer que cualquier asiático en Japón es Japonés XDDD. Esta foto me gusta, 4 amigos con el puente Nijubashi atrás.

Luego nos acercamos al acceso de la zona visitable del palacio, y un guardia muy amable nos comentó en un estupendo inglés que quedaba un rato para la apertura, el policía aseguraba que el no sabía hablar inglés que solo hablaba Japnglish, lástima que no le permitieran hacerse fotos con los turistas… (o al menos eso dijo). Ahora os comparto el primer video del día:
Otros 2 grandes descubrimientos personales que hice ese día fueron en primer lugar las chicharras japonesas. Hay muchísimas y el sonido es ensordecedor. En el suelo de los parques, si te fijas, hay numerosos agujeros en la tierra. Las cigarras viven su primer ciclo bajo tierra. Luego salen a la superficie, dejando un agujero en el suelo (la prueba…) y sufren otra metamorfosis, siendo ya la cigarra que todos conocemos, la que hace ruidito ( o min min, la onomatopeya japonesa del sonido de la cigarra). Aquí os pongo un pequeño corte donde se aprecia claramente este sonido que te acompaña constantemente.
El otro descubrimiento al que me refiero es cómo pega el Lorenzo nipón. El calor en agosto es aplastante, un calor humedo que te cuece en tu propio sudor, así que cuando llevabamos bastante rato pateando los jardines imperiales (un paseo bastante largo) iba como loco buscando una vending machine, así que al encontrarla se lo agradecí convenientemente.

Otro bicho que te encuentras en los parques japoneses son los pokemons Gokunianos, al hacerme esta foto saltó uno y me la estropeó, en la pantalla de la cámara apareció la frase “a wild pokemon appears…” pero no se dejoócapturar!!!
No nos quedó claro si esos dos japoneses, que estaban tumbados a la sombrita justo a la salida de los jardines, eran mendigos o no.

Nuestro paseo por Chiyoda continuó. Tras pasar por el decepcionante museo de la tecnología nos encaminamos hacia el Budokán, donde había una gran concentración de seguidores de Gundam. Aunque no teníamos planeado entrar, al ver este evento nos interesamos, pero no era accesible al público en general. En la foto de abajo vemos a Juanjo y a JuanMa intentando elaborar un complicado plan para colarnos.

Pues nada, ya que no lo conseguimos pues dirigimos nuestros pasos al templo Yasukuni. en el trayecto hasta el templo, justo en la esquina antes del PEAZO DE TORII, me paré para hacer unas fotos al grupo, cuando pasaba un muchacho con un atuendo típico. Así que disimuladamente le hice la siguiente fotillo. Tras ver la foto en grande y la mirada asesina del japonés creo que no fuí lo bastante disimulado… GOMENNASAI!!!!!

Y al doblar la esquina, TOMA YA!!!

Si veis en la foto superior, a la altura de las personas hay unas grandes linternas de piedra tradicionales adornando la avenida. Un compañero al verlas nos aseveró que esos objetos de piedra servían para rotar algo tras introducir un palo como eje en la parte de arriba… jijiji
Una parada para el siguiente video.
Como habeis visto en el video cumplimos con el rito de purificación en el Temizuya.

Adyacente al templo Yasukuni se encuentra el museo de la guerra. Allí entre otras muchas cosas podreis ver un auténtico caza Zero como los que usaban los Kamikazes en la Segunda Guerra Mundial.

Tras la interesante mañana entramos en un restaurante de comida japonesa donde devoramos unos estupendos Tonkatsus. Las jarras de agua con hielo que te sirven gratuitamente desaparecían de la mesa… QUE CALOR!

Y tras la comida decidimos volver al hotel a refrescarnos y dejar allí algunas compras que habíamos hecho por la mañana. El objetivo de la tarde era Akihabara. Por motivos de comodidad no llevamos la camara de video al barrio eléctrico. Así que recién duchaditos y con ropa limpia nos aventuramos al barrio de las mil frikadas.

Como podeis imaginar disfrutamos como enanos por sus multiples tiendas y callejones. Solo nos deslució un poco la tarde el hecho de que lloviera a ratos, pero por lo general estábamos bajo techo. Después de desahogar nuestros impulsos consumistas en Akihabra al ritmo de los gritos de KANDOOOOO decidimos cenar en un McDonalds, como veis en la foto de abajo repetí con la EBI-Fileto.

Camino al hotel Edoya había una acceso a un local, con una escalera hacia abajo y unas sospechosas luces rojas decorando. En la puerta un cartel con precios. No teníamos ni idea de a que se dedicaba el local que permanecía abierto por la noche, pero la broma estaba servida. Si alguien sabe que pone en el cartel que nos lo diga.

Y a dormir, ha sido un día genial y estabamos realmente cansados… en la próxima crónica Harajuku y Shibuya.










































































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